La tarde del 24 de junio, después de las hogueras de San Juan, bajé a la playa con mi hija. Después de una noche increíblemente cálida (los gallegos ya sabéis que pasear de madrugada sin sudadera en Galicia es casi un milagro) la playa estaba tranquila y aún quedaba un tenue olor a sardinas y Leer más
