Esta mañana, en Oleiros, hemos amanecido con una imagen poco común: una helada a menos de 200 metros del mar.
La foto con la que abro este artículo la he hecho yo misma, desviándome ligeramente de mi ruta matutina camino al estudio tras acompañar a mi pequeña a la escuela. A pesar del frío helador que congelaba las manos, ver amanecer sobre A Coruña en mitad de la naturaleza es una estampa fantástica para arrancar el día inspirada, con las pilas cargadas y lista para comenzar la jornada laboral.

Capturar esta bonita y fría escena de uno de los bancos del parque completamente helado me ha recordado lo importante que es contar con una vivienda que nos mantenga confortables durante todo el año sin depender de un consumo de energía altísimo. Y aquí es donde hoy barro hacia mi terreno: imagina lo maravilloso que es despertar una fría mañana de enero al calor de una casa diseñada bajo criterios pasivos, con la tranquilidad de no estar derrochando dinero ni energía para conseguir ese nivel de confort. Suena genial, ¿verdad?
Una casa Passivhaus en Santiago de Compostela
A estas alturas, los que me leéis sabéis que diseñar una casa pasiva no se reduce a seguir un estándar súper exigente en cuanto a consumos energéticos como el Passivhaus. El verdadero reto va de aprovechar al máximo los recursos naturales, los materiales y la tecnología disponible para crear un hogar confortable, con una envolvente térmica perfecta. Vamos a verlo con un ejemplo real: una de las viviendas que he diseñado en Santiago de Compostela, certificada bajo el estándar Passivhaus.



Es una vivienda íntegramente construida en madera: entramado ligero en los muros y cubiertas y forjados de madera laminada encolada. Lo curioso de este proyecto es que se construyó en plena pandemia, y lo hicimos con un equipo de carpinteros locales. La mayoría de ellos nunca habían trabajado en una vivienda Passivhaus, así que fue todo un desafío, pero también una experiencia de aprendizaje que ya os contaré otro día.
Con la termográfica en mano para ver cómo se escapa el calor.
A primera hora de una fría mañana del mes de enero, muy parecida a la de hoy, con la casa ya finalizada y los nuevos propietarios felizmente instalados allí desde hacía meses, el equipo de ALCE Arquitectura Técnica realizó un análisis termográfico para comprobar cómo se comportaba la vivienda frente a las bajas temperaturas que se venían repitiendo desde hacía días.
La imagen termográfica habla por sí sola: mientras las casas más tradicionales de los alrededores mostraron grandes pérdidas de calor por sus fachadas, nuestra vivienda mantenía el calor en el interior gracias a un aislamiento bien diseñado y a una cuidada ejecución supervisada personalmente por mí y por los aparejadores de ALCE, quienes también formaron parte de la Dirección Facultativa durante la construcción de la casa.
El color azul de la fachada de nuestra casa nos indica que la temperatura superficial de la fachada es más baja que la fachada de la vivienda que aparece detrás, a la izquierda en la imagen. Los tonos cálidos de esa otra casa muestran que la temperatura es más alta, lo que significa que el calor generado dentro de la otra vivienda se está desperdiciando y escapándose a través de la fachada debido a una falta de aislamiento.

Este nivel de aislamiento lo conseguimos con 140 mm de aislamiento de fibra de madera entre los montantes del muro de madera junto a un SATE exterior de lana de roca de 60 mm de espesor en las zonas de fachada con revoco. En nuestra fachada combinamos el SATE y su revoco con otras zonas de fachada ventilada de madera y pizarra. En las imágenes de abajo se ve la fachada sur, donde la termografía hace claramente visible la diferencia de temperatura entre nuestra vivienda (azul, más fría) con otra de las viviendas próximas (amarilla-naranja, más caliente).

Estas fotos no muestran sólo diferencias de colores o temperaturas. También reflejan la diferencia en cuanto a ahorro energético y calidad de vida entre las dos casas. ¡Son dos mundos diferentes! Una vivienda pasiva está pensada para que sus ocupantes disfruten de un ambiente cómodo, confortable y en calma, sin la preocupación de que la factura energética suba constantemente. Cada grado que evitamos que se escape por fachadas y cubiertas es una inversión en confort, sostenibilidad y ahorro… ¡Y también en tranquilidad cuando llegan los recibos de energía!
En Oleiros, aunque estamos cerca del mar y disfrutamos de un maravilloso clima templado, de cuando en cuando el invierno nos sorprende con días helados como el de hoy. Sin embargo, tener una casa pasiva bien diseñada hace que las heladas se conviertan en un acontecimiento irrelevante. Y no sólo os hablo de confort en invierno: estas viviendas también están pensadas para mantener una temperatura agradable durante los meses de verano gracias a otras estrategias que, si os interesan, os contaré en otra ocasión.
Al fin y al cabo, el trabajo de nosotros los arquitectos es parecido al de una tejedora de encaje de bolillos o a quien monta un puzzle complicado de 5000 piezas: cada pieza cuenta y cada detalle importa. Desde la elección de la finca y la orientación de la casa, desde los materiales aislantes hasta las ventanas: todo debe encajar como anillo al dedo para que el resultado sea una vivienda que funcione y haga tu vida mejor.
No te preocupes porque veas que en un primer vistazo son muchas piezas o no encuentras las que encajan en el puzzle. Para eso estamos nosotros los arquitectos. Déjate guiar y asesorar para que pronto puedas disfrutar de ese refugio confortable y sostenible, como la familia que vive en mi casa de Santiago, donde cada mañana de enero comienza con un café agradable entre manos, con paredes y ventanas que guardan el calor y el bienestar y con la calma de saber que han tomado la decisión correcta.
Espero que os haya gustado mi reflexión de hoy.
Hasta pronto,
María
Agradecimientos
Al equipo de ALCE Arquitectura Técnica por su buena disposición y colaboración para la elaboración de este artículo. Gracias, Melchor, por acompañarme codo con codo en el camino de construcción de este proyecto que ya es una realidad, y a ti, Gustavo, por dedicarme un rato de tu tiempo esa fría mañana de enero para conseguir estas imágenes con vuestra cámara termográfica.
A la familia que disfruta desde hace ya un tiempo de su hogar soñado en Santiago de Compostela, gracias por confiar en mí para hacerlo realidad. Me encantó quedar a tomar ese café y escuchar lo contentos que estáis en vuestra nueva casa. Saber que estáis tan a gusto en un espacio que hemos diseñado especialmente para vosotros me hace muy feliz.
A todos, ¡gracias!
Por último, para los mas curiosos, en la página web de PEP Plataforma Edificación Passivhaus de España, podéis consultar la ficha de esta vivienda. Os dejo el enlace por aquí.


¡Magnífica información!
Como siempre en THE CAMBIUM DESIGN.